domingo, 8 de noviembre de 2015

Pensándote y extrañando tu sonrisa

     Cada que se acerca el día en que decidiste permitirte una inmensa tranquilidad y reunirte con mi abuelito Daniel, para mí se mezclan muchos sentimientos entre ellos amor, paz, tranquilidad, ansiedad, tristeza, deseos de verte y hablarte, alegría porque te conocí, te disfruté, compartí millones de detalles, aprendí, reí, me desahogué, lloré, canté y muchas cosas más. Todos eso me lleva a decirte que te extraño, que te amo y que se que desde ese lugar donde estás, sigues estando presente en mi vida, en mis regadas y éxitos, en mis risas y llanto, en mi día y mi noche, en mis hijos, en mi alegría por vivir y en todo aquello que hago porque fuiste, junto con mis papis y hermanos, una guía para la mujer que soy hoy. 

     Hoy, como ya hace algunos añitos, fui con mi morenita a saludarte y a sonreírte al igual que a mis abuelitos Daniel y Gabriel, a mis tíos Daniel, Virginia y Jorge y amigos queridos que seguro te reconocen porque saben de ese cariño profundo que te he tenido desde que recuerdo mis días, saben que soy tu nieta y que eso es el gran orgullo de ser una Mejía. 

12 años ya mañana, 12 años en los que te seguiré agradeciendo cuides desde el cielo a mis hijos, que  sigas siendo un motivo más para mí de seguir adelante, de ser una buena persona, una buena mujer y hermana, de ser una amiga y de intentar día a día, ser una buena mamá. 

     Doña Chelo, te amo y sonreiré por ti, mis hijos y mi familia hasta que ya no pueda más. 

Besos al cielo y parte de mi amor convertido en mis flores favoritas para que llegues como la mariposa que siempre anda cerca de mi haga frío o haga calor.